Los campamentos de verano son una oportunidad para que los niños y jóvenes disfruten de todo lo que aportan las actividades de ocio educativo, una vez terminan el curso escolar: aprender a través del juego, adquirir valores de forma individual y en equipo, y potenciar hábitos saludables.
Las colonias tienen una duración de entre 5 y 7 días y permiten a los jóvenes pasar unos días fuera de casa. Esta experiencia les permite vivir nuevas vivencias, adquirir autonomía y responsabilidades, y vivir la naturaleza más de cerca.
El acompañamiento, atención y ayuda que reciben por parte de los educadores y monitores que lideran estas actividades tiene un efecto muy positivo sobre su crecimiento y su bienestar, y les abre las puertas a un futuro mejor.