El autismo, en lugar de reconocerse como una condición específica con necesidades específicas, se entremezcla con las discapacidades intelectuales o de salud mental. No tener en cuenta que el autismo es transversal, deriva en vulneraciones de derechos constantes hacia el colectivo: más de un 45% del alumnado autista sufre bullying; entre un 75 y un 90% de las personas adultas autistas están en situación de desempleo; las personas con autismo mueren entre 16 y 30 años antes que las no autistas porque en el sistema sanitario faltan protocolos adaptados a las necesidades específicas del colectivo.
La Federació Catalana d’Autisme trabaja para sensibilizar y conseguir el apoyo y la complicidad de la sociedad y administraciones para cambiar este escenario mediante una transformación estructural a nivel social, económico y administrativo.
Este proyecto consiste en garantizar el acompañamiento y la defensa de derechos de las personas con autismo y sus familias de una forma transversal, poniendo el foco en esos entornos dónde más lo necesitan: educación, salud, apoyos sociales e inclusión laboral. El proyecto garantizará el apoyo a personas autistas menores, jóvenes y adultas en aquellas áreas que lo necesiten y elaborará un plan de acompañamiento.
Este apoyo se hará desde una perspectiva de atención centrada en la persona y con una especial dedicación a las curas de familiares que acompañan y apoyan a las personas autistas en todas las etapas de su ciclo vital.