Una invisible crisis humanitaria tiene como escenario la cuenca del lago Chad. El conflicto que empezó hace más de siete años entre Boko Haram y los militares que intentan combatirlo ha destruido pueblos enteros, carreteras, fuentes de agua, centros de salud y escuelas. Las familias se han quedado sin poder cultivar o comprar comida debido a la subida desmesurada de los precios.
Los niveles de inseguridad alimentaria y malnutrición se han vuelto alarmantes. 6,3 millones de personas se están quedando sin alimentos y casi medio millón de niños menores de 5 años está malnutridos. En el noreste de Nigeria ya hay 65.000 en situación de hambruna, es decir, sin nada para comer.
La gente necesita urgentemente comida, agua, medicinas, refugio y protección.


