Cada año se diagnostican en España cerca de 1.100 casos nuevos de cáncer infantil. Aunque la tasa de supervivencia alcanza el 82%, muchos de estos niños sufren secuelas físicas, psicológicas y cognitivas; de hecho, el 58% de los casos presenta un alto grado de discapacidad. El aislamiento social y las limitaciones derivadas de la enfermedad hacen que estos niños y sus familias necesiten espacios de ocio adaptados para recuperar su calidad de vida.



